¿LOS GOBERNADORES SE REBELAN?
Por: Estrellita Fuentes Nava
Interesantes los tiempos que nos han tocado atestiguar en México en los días recientes, y todo gracias a la crisis por el Covid-19 que pareciera haber destapado la Caja de Pandora. Por un lado vemos a un gobierno federal que hace todo lo que puede para manejar la pandemia, pero que denota que aún no ha terminado de cuajar como gabinete. Así por ejemplo se vivió el tema de las contradicciones por las cifras de contagios y decesos; la confusión por la transición entre las fases epidemiológicas y ahora por la distribución de los materiales médicos a los estados.
De esto último atestiguamos gracias a las benditas redes sociales cómo las batas que recibieron algunas entidades eran de pésima calidad como para hacerle frente al coronavirus por la delgadez de la tela (hay quienes incluso las compararon con negligés). Y al respecto hubo gobernadores que lo denunciaron públicamente y que dijeron que devolverían el material, entre ellos el gobernador de Michoacán Silvano Aureoles Conejo, a la par que los gobernadores de Quintana Roo, Aguascalientes, Puebla y Coahuila.
Posteriormente ante el escándalo salió la federación a decir que había sido una “donación”, y que casualmente el correo electrónico donde se especificaba que no era para el personal que atendería la emergencia sanitaria, no había salido de la bandeja de correos del funcionario al que le correspondía informarlo (yo por menos lo hubiera despedido, pero no se sabe si hubo tal). Lo simpático del caso es que ahora circula un video en el que una funcionaria de la Cancillería prueba el material recién traído de China (y que por cierto costó millones de dólares y de cuya licitación no tenemos idea), y al ponerse la careta plástica se le reventó el elástico generando dudas sobre la calidad.
Pero bueno, dejando de lado estos temas chusco-doloroso-confusos, la cuestión es que pareciera ser que los gobernadores se están reconfigurando como una nueva fuerza política que le hace contrapeso a la federación. Tenemos por ejemplo el caso de los gobernadores que se han anticipado a las medidas que recomiendan las fases epidemiológicas en sus estados ante la falta de prontitud y respuesta federal. Así también el gobernador Aureoles de Michoacán estableció a partir del lunes 20 de abril el confinamiento obligatorio ante la pandemia y el uso de cubre-bocas, so pena de detención y multas, y así medidas similares que han impuesto los gobernadores de Jalisco Enrique Alfaro; EdoMex, Alfredo del Mazo y Chihuahua, con Javier Corral.
Por otro lado, hay un movimiento que me parece sumamente interesante y que no deberíamos perder de vista: la construcción del bloque de gobernadores que están pidiendo la revisión del Pacto Fiscal y que encabezan Miguel Riquelme de Coahuila, Francisco Javier Cabeza de Vaca de Tamaulipas, Jaime Rodríguez de Nuevo León y de nuevo Enrique Alfaro de Jalisco. Resulta que de acuerdo a la numeralia en el caso de Nuevo León por ejemplo, aporta a la federación 460 mil millones de pesos anuales, y ésta le regresa solo 76 mil millones. Coahuila deposita 285 mil mdp, y recibe 42 mil mdp; Tamaulipas entrega 167 mil mdp, y le regresan 55 mil mdp. En el caso de Jalisco la proporción es de 358 mil mdp versus 108 mil mdp de los que recibe a cambio.
De hecho, de acuerdo a las cifras del 2018 han sido diez los estados de la República los que aportan el 86 por ciento de los impuestos que entregan las entidades federativas: CDMX con 42.5%, Tamaulipas 9%, Nuevo León 8.6%, Veracruz 7.6%, EdoMex 4.5%; y Colima, Jalisco, Michoacán, Baja California y Chihuahua con un entre 3.3 y 2%. Este pacto data desde el año de 1978 cuando se estableció la Ley de Coordinación Fiscal, y se entiende que el espíritu inicial fue que hubiera una suerte de equilibrio para destinar recursos a los estados más pobres. Ahora la realidad es que el gobierno federal es quien más gasta, y decide el destino del presupuesto casi de manera unilateral sin mayor consenso como los proyectos emblemáticos para el sur-sureste del país, o la adquisición de un estadio de béisbol en Hermosillo, Sonora por 511 millones de pesos, y todo en medio de una pandemia que nos está cobrando vidas.
El gobernador de Coahuila Miguel Riquelme reviró a sus compañeros gobernadores priistas como Omar Fayad de Hidalgo (quien había señalado que no era tiempo sino de unidad para atender la pandemia), al decir: “(Y) que no nos digan (de la Federación) lo que ya nos mandaron decir, que nos es tiempo de revisar el Pacto. Lo sabemos y lo haremos en su momento, pero los trabajos comienzan hoy”, dijo Riquelme. Por lo pronto ya se estableció el acuerdo de que los tesoreros estatales de estos gobernadores que están impulsando la revisión del pacto fiscal se reúnan virtualmente el 21 de abril para tener una propuesta el 1º de mayo. Y también aclara el gobernador Jaime Rodríguez “El Bronco”: “No estamos peleados con el centro, pero que traigan lanita”.
Si a esta “rebelión” de los gobernadores le sumamos la de las cámaras empresariales en algunos estados que ya se han sentado en la que refiere al pago de impuestos por lo menos en lo que dura la crisis por la pandemia del Covid-19, más la baja en los ingresos por el petróleo, y la crisis económica nacional que se aceleró de manera sorpresiva y exorbitante por este virus, son condiciones que de alguna u otra manera orillarán a la federación a replantear no sólo el Pacto Fiscal, sino también el pacto federal, el pacto social y su relación con las empresas que son a final de cuentas quienes generan la productividad del país.
Esperemos que el gobierno federal se abra a esta nueva visión del nuevo orden de las cosas, sí fiel a su compromiso de velar por los más pobres, pero generando las condiciones para que México florezca en materia económica de tal manera que el Presidente de la República sí tenga para sostener las becas y sus proyectos emblemáticos, y a la par fortaleciendo también su relación con las entidades federativas cuya suma nos convierten en lo que conocemos como República. Ya lo veremos…
