Morelia, Michoacán., a 17 de marzo de 2024.- En los últimos seis meses, el municipio de Tacámbaro ha sido testigo de un macabro descubrimiento: más de un centenar de osamentas han sido desenterradas de fosas clandestinas.
Sin embargo, sorprendentemente, han sido los propios colectivos de búsqueda los responsables de exhumar 132 osamentas.
Este hallazgo evidencia la ineficiencia de la Fiscalía General del Estado (FGE), en llevar a cabo las labores de búsqueda.
“Usted se imagina, sí un grupo de mamás que hace un colectivo y solas van por su cuenta a x lugar se van con la bendición de Dios aún y cuando tengan una denuncia presentada en la Fiscalía del Estado, van con dos o tres policías y eso y nada es lo mismo, es ir a la muerte es ponerse una Diana, porque no hay un lugar que no esté vigilado por la delincuencia”, manifestó una diputada local.
Los colectivos de búsqueda han tenido que enfrentarse a condiciones extremadamente peligrosas.
“El corazón de una madre es muy grande para sentir y yo siento que mi hijo está vivo, pero, pues yo cuando veo estas cosas, ya se le baja uno en la autoestima hasta el suelo”, manifestó una madre que pidió el anonimato.
Enfrentándose a la falta de acción por parte de las autoridades de justicia, han decidido adentrarse en los municipios más alejados, donde prevalecen las disputas entre los carteles de drogas.
Este valiente acto los expone al riesgo de atravesar narco-campamentos, pisar minas explosivas y enfrentarse a la posibilidad de ser atacados por la delincuencia organizada.
Cada semana, estos grupos se aventuran a la sierra en distintas partes del Estado, en busca de sus seres queridos desaparecidos, arriesgando sus vidas en pos de darles una santa sepultura.
Este acto de valentía y humanidad pone de manifiesto la necesidad urgente de que las autoridades redoblen sus esfuerzos en la búsqueda y justicia para las víctimas de la violencia y el crimen en la región.
Ante la evidente crisis humanitaria y la falta de respuesta por parte de las autoridades, la sociedad civil organizada continúa siendo el bastión de esperanza para aquellos que buscan a sus seres queridos desaparecidos.
Su labor incansable es un recordatorio de la importancia de la solidaridad y la acción comunitaria en la búsqueda de la verdad y la justicia.
