En un posicionamiento de la Orden de Frailes Franciscanos Menores en Michoacán, la congregación religiosa declaró temer por la integridad de la compleja estructura del templo de San Francisco, ubicado en la capital michoacana.
Los frailes, advierten que la intensa movilización vehicular que recibe el estacionamiento del DIF, aledaño a la iglesia, podría estar ocasionando daña al subsuelo en la zona y con ello un deterioro al inmueble.
Entre los daños que denuncian los clérigos se encuentra el desgaste en la cantera inferior, donde se observan hundimientos que deben ser atendidos.
“Nosotros, como comunidad franciscana, estamos consternados por el uso que se le está dando al estacionamiento; que formó parte de la huerta y patios del convento interno”, señalaron.
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“Imagina tú, cuánto pesa un auto y multiplícalo por 30 o 50 […], cuanto daño le puedes causar a un edificio”, advierten los quejosos.
La orden franciscana que además administra los templos de San Diego y San José en la capital, denunció que las cúpulas del templo de San Francisco presentan enormes grietas por las que trasmina el agua de lluvia, lo que además genera moho en las paredes.
Sumado, a este problema, también los franciscanos agregan el Retablo del ahora ex convento, registra un ligero desvanecimiento al igual que la campana, que por cierto, no han sido escuchadas desde un año, debido a que no se tiene acceso físico al campañario y la torre que datan de 1542, cuando se puso la primera piedra.
Ante todos esto, demandaron al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizar una intervención en la fachada del recinto religioso.






