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¿Es en serio, Silvano?

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¿Es en serio, Silvano?


Dicen las malas lenguas que tal parece que el ex gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, ha perdido la razón o está viendo si le alcanza para lograr un sueño que a todas luces parece difícil de aceptar.
Hace tan sólo unos días sin presentar ningún tipo de encuestas o cifras que lo respalden, el polémico perredista le dijo a Andrés Manuel López Obrador “Con todo el dolor de su corazón, pero el que hoy despacha en Palacio Nacional me va a tener que entregar la banda presidencial” declaración que a miles les generó una gran risa.
Nadie comprende los dichos de quien aún, dice el actual gobernador de la entidad Alfredo Ramírez Bedolla, tiene cuentas pendientes con la justicia.
En su destape, Silvano le lanzó un fuerte reto a AMLO “No acabo de inventarme o pensar que voy a ser presidente de la república, es mi proyecto de vida, las cosas se determinan y se decretan”, añadió el mandatario tras llamar a sus correligionarios a levantar el partido y “poner en marcha esa fortaleza que nos identifica y que nos hace ser diferentes; porque ¡no somos iguales, cabrones!”.
Acompañado por varios que no se sabe si fueron espontáneamente o por acarreo que le gritaban “¡Presidente, presidente!”, y fue cuando ya todo ya parecía una broma de mal gusto, Silvano recordó que cuando dijo que sería alcalde de Zitácuaro, el primero que se burló de él fue el entonces dirigente estatal del PRD, Desiderio Camacho, quien le recomendó buscar otro municipio porque “ahí estaba toda la clase política que controlaba el poder en Michoacán y ahí no ganaría nunca”, pero “he ganado Zitácuaro como cinco veces”.
Posteriormente, prosiguió Silvano Aureoles, cuando decidió buscar la gubernatura del estado, “hicieron la expresión: ‘¿de cuál fumaría este güey?’ y ya fui gobernador de Michoacán”, y “así como les digo con Zitácuaro y Michoacán, grábenselo, ténganlo presente: voy a ser presidente de la república… ¡a güevo!”
Aseveró que una vez que llegue a la Presidencia, “para que se les quite, voy a volver a aperturar (sic) Los Pinos, porque ese es un capricho que no tiene nada que ver con la austeridad y con esas teorías que nos han vendido”.
Expuso que Los Pinos se llama el rancho donde nació Amalia Solórzano de Cárdenas, en el municipio de Tacámbaro, pero “como el señor del Palacio (el presidente Andrés Manuel López Obrador) no quiere que nadie le haga sombra, no quiere dejar huella, por eso eliminó hasta Los Pinos, porque eran un emblema del cardenismo y él no se identifica con el cardenismo, él quiere ser él y reinventar la historia a partir de él, pero eso no se puede, porque los michoacanos tenemos memoria y nosotros tenemos una profunda vena cardenista”.
Ya bien enjundioso pero sin hablar del daño al erario público del que lo acusa su sucesor Alfredo Ramírez, la serie de colaboradores que han sido inhabilitados por las autoridades de Michoacán o el rechazo popular de millones de michoacanos por su sexenio Silvano piensa que podrá heredar el cargo de AMLO.
Silvano está desatado y tal parece que en este momento de tantas burlas de la opinión pública por su destape el piensa que puede aplicar la famosa frase que dice “La locura, no tiene cura; y si la tiene poco dura”.
Ni modo, ya lo mordió la viborita feliz.

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