Hace 20 años, Jhovany Cortés tomó una lata de aerosol y empezó a transformar paredes. De las manchas que veía en el piso cuando era niño, nació su forma de ver la ciudad.
Hoy el arte urbano cobra vida en gran formato. Murales que rescatan espacios, le dan alegría a preescolares y convierten lo abandonado en galerías al aire libre.
Sin apoyo de gobierno. Solo por amor al arte, material que sobra y el cariño de la gente que pasa y regala un refresco, Jhovany comparte su talento, dejando huella a su paso.
Porque cuando la calle habla, la ciudad se vuelve más viva.
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