El dueño de Tesla pidió al presidente revertir los aranceles, pero no tuvo éxito.
Elon Musk, presidente y dueño de Tesla y SpaceX, tachó de imbécil a Peter Navarro, uno de los principales asesores comerciales de la Casa Blanca y considerado el ideólogo de la política arancelaria desplegada por la administración estadounidense. La reacción del millonario fue debido a que en una entrevista con CNBC, Navarro comentó que Musk no era un fabricante de automóviles, sino un ensamblador que trabaja con piezas importadas en Asia.
“Navarro es un auténtico imbécil. Lo que dice aquí es manifiestamente falso. Navarro es más tonto que un saco de ladrillos”, publicó Musk en su cuenta de X.
Desde el anuncio de los aranceles recíprocos a los principales socios de los Estados Unidos el pasado 2 de abril, ha habido mucha tensión entre el multimillonario y otros miembros de la administración de Donald Trump, incluyendo al asesor comercial.
El sábado pasado, el magnate defendió públicamente los nuevos aranceles universales implementados por el presidente de los Estados Unidos, al considerar que podrían sentar las bases para una futura zona transatlántica de libre comercio.
Sin embargo, según un reporte del Washington Post publicado el lunes, el millonario llamó personalmente a Trump el fin de semana, y le pidió que revirtiera los aranceles. No obstante, la llamada terminó en un desacuerdo entre el dueño de Tesla y el presidente. Incluso, Trump amenazó a China el lunes pasado que elevará los arancereles en un 50 por ciento.
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En una conferencia que se dió en Florencia el sábado pasado, el magnate consideró en que debe de haber una zona de libre comercio entre Estados Unidos y Europa, además de ceder tanto a los norteamericanos como a los europeos libertad en el intercambio comercial y laboral.
Recientemente, Tesla ha visto caer bruscamente sus ventas trimestrales ante una reacción contra el trabajo de Musk con el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE). Las acciones de la empresa cotizan a 233,29 dólares en el cierre del lunes, lo que supone un descenso de más del 42% desde principios de año.
Mientras tanto, los economistas afirman que los aranceles podrían reavivar la inflación, aumentar el riesgo de una recesión en Estados Unidos y elevar el gasto para la familia estadounidense promedio en miles de dólares, una responsabilidad potencial para un presidente de la cual hizo la promesa de reducir el costo de la vida dentro de su campaña.
Fuente: Aristegui Noticias
