Opinión

El más conocido ¿es el más querido?

El más conocido ¿es el más querido?

Carmen Cabrera *

Hace unos días el INE, anunció que estamos a un año para la elección que ha calificado como la más grande en su historia. Se elegirán diputados federales, locales, presidentes municipales y gobernadores en algunos estados. Se elegirán 3,530 cargos en total.


El próximo mes de septiembre, inicia formalmente el año electoral en Michoacán y en otros estados más. Así, el INE y los organismos locales (OPLE´s) echarán a andar toda la maquinaria electoral para garantizar el voto libre y secreto de millones de mexicanos.


Mientras, los partidos políticos y posibles candidatos a un cargo de elección popular empiezan a medir el terreno de competencia.

Se han publicado una serie de encuestas realizadas por diferentes casas especializadas en la materia. Es decir, el ambiente electoral ha empezado.


Las encuestas electorales miden, entre otras cosas, la preferencia de los personajes o la intención de voto. Al menos, es lo que deciden publicar, porque una encuesta debe contener otras dimensiones de interés para recabar información. Por ejemplo; cuál es el principal problema que se percibe, cómo se evalúa al gobierno en turno, qué partido político genera más o menos confianza. Información que servirá al equipo de asesores para tomar decisiones y para construir la imagen y mensaje del futuro candidato.


Pero, me quiero detener en dos indicadores de las encuestas. El primero, es el nivel de conocimiento. Los expertos dicen que nadie vota por un desconocido, lo cual es cierto y en ese afán, no sólo se mide el nivel de conocimiento de aquellos que levantan la mano para contender, sino que se presume al “más conocido”.


Lo que pocas veces se dice o se publica, es la percepción que se tiene de esos personajes. Una vez, que se pregunta si se conoce a determinada persona, la siguiente pregunta obligada, es qué percepción se tiene de él. Y, a veces, ahí hay sorpresas. Resulta que el más conocido no siempre es el que tiene una buena percepción. Me explico, hay personajes que tienen un porcentaje de conocimiento alto, pero no necesariamente de manera positiva. Hay opiniones negativas. Y ante ese escenario, construir una imagen positiva, que convenza, que conecte, desmarcarse de esos negativos, resulta si no imposible, cuesta arriba.


Un candidato poco conocido, pero bien percibido, tampoco resulta sencillo, pero se puede avanzar mucho más. Difícilmente, se encuentran candidatos con un alto nivel de conocimiento y aceptación. Pero, sí los hay.
Así que, la próxima vez que tenga una encuesta en sus manos, y vea este indicador, pregúntese si el más conocido, es el más querido.


El segundo aspecto que me interesa, es la intención de voto. Generalmente, se pregunta por la intención de voto, según partido político. Pensando, que hay una población, cada vez menor, que se identifica con un partido y siempre le da su voto, sin importar quién sea el candidato. Voto duro, le llaman. Y, también está la pregunta de partido político con el candidato.
Preguntar en este momento la intención de voto por partido, nos da una tendencia de qué partido tiene hoy la preferencia de voto. Lo cual, no está mal si se quiere tener un diagnóstico oportuno.


Medir la intención de voto, según el candidato, es muy adelantado, porque aún no se han elegido a los posibles candidatos de cada partido político, no han iniciado abiertamente las campañas.


Es decir, medir en este momento, es muy temprano. Todavía no está el rompecabezas completo. No son todos los que están, no están todos los que serán. No sólo posibles personajes que más adelante levantarán la mano, sino que habrá, seguramente, nuevos partidos políticos y con ellos nuevos candidatos.

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Sin embargo, aquellos que están pensando en contender por un cargo de elección popular y no saben cuál es su nivel de conocimiento, ni su grado de aprobación, se les está haciendo tarde. Ni una imagen, ni un mensaje se construyen de la noche a la mañana.

  • La autora es Directora de INDES, psicóloga social, maestra en demografía y actualmente cursa la maestría en Administración y Políticas Públicas.

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