El cuadro Ánimas de Cristóbal Villalpando, fue pintado expresamente para el Templo de Santiago Tuxpan hace ya 300 años 

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 TUXPAN MICHOACÁN. El cuadro Ánimas de Cristóbal de Villalpando, es un tesoro original del arte virreinal mexicano, obra cumbre del Barroco Novo-Hispano, este cuadro es único e irrepetible, el óleo Ánimas esta en Michoacán y fue pintado expresamente para el Templo de Santiago Apóstol en Tuxpan hace ya 300 años.

Esta pintura, firmada y fechada “El maestro Cristóbal de Villalpando Faciebat, año de 1708”, es de gran importancia dentro de la producción artística del pintor, pues por su fecha resultaría el último lienzo que, tanto por sus dimensiones como por su calidad de oficio, colorido y composición, solo seria equiparable con los grandes lienzos de México y Puebla.

Gracias a la inscripción que de halla en la parte inferior del gran lienzo se sabe que fue costeado por Don Pedro Alonso Dávalos-Bracamonte y Espinoza de los Monteros, segundo conde de Miravalle y su esposa Doña Francisca Antonia de Orozco Rivadeneira Castilla y Orendain, quien fuera originaria de una población de la jurisdicción de Tuxpan.

Esta obra fue una de las 14 que firmo el autor y sus patrocinadores pagaron por su hechura la cantidad de tres mil pesos oro, y fue un obsequio del segundo conde de Miravalle, en honor a la bendición solemne del templo acaecida el 25 de julio de 1709.

Esta obra que fue traída a lomo de bestia desde el estudio donde fue pintada en la ciudad de México, con medidas de 7.25 metros de largo por 5.35 de ancho y sus 38.78 metros cuadrados se desenvuelven y decoran el muro sur del templo.

Cabe señalar que las pinturas de ánimas, fueron obras muy comunes en los templos del mundo católico, ya que el culto hacia las ánimas del purgatorio estaba muy arraigado por ser una doctrina que fortificaba moralmente al individuo, familiarizándolo con la idea de la inmortalidad del alma y creando un lazo de unión con los seres queridos desaparecidos y un medio para ayudarlos a llegar a la gloria a través de oraciones y buenas obras.

Descripción de la obra:

En el primer nivel como de pie sobre una nube suspendida en medio del purgatorio se encuentra la figura de San Miguel Arcángel, su aspecto recuerda a la también imagen de su aparición en la sacristía de la Catedral de México, sin embargo, el manejo de la luz y la personalidad del arcángel de Tuxpan recrean, una figura completamente novedosa.

El purgatorio es representado como un lugar cavernoso, obscuro y con fuego, cuya gruta también se aproxima al espacio que utilizara Villalpando, en su Lactación de Santo Domingo, en el se pueden distinguir las almas de mujeres, jóvenes, hombres de varias edades y un niño, algunos con atributos como una corona, una tiara o tonsuras, convenciones que dan a entender que “al tercer lugar”, no le importan los oficios que ejercieron en el mundo, aquellos que han pecado, uno de estos personajes lleva una inscripción. “Ánima sola”, testimonio, de que los vivos deben orar y rezar misas no solo por ánimas de quines son sus familiares, sino también por aquellas almas en ese espiritual anonimato no tienen en el mundo quien se preocupe por ellos, actitud que refuerza la inscripción latina que se ubica en la base del cuadro y que dice: MISERERE MEI SALTEM VOS AMICI MEI, es decir, “Consoladme al menos vosotros que sois mis amigos”

En la parte alta de este nivel, en los extremos, se encuentran dos parejas de ángeles rollizos portando elementos por medio de los cuales se alcanza la salvación, los del lado izquierdo sostienen el cáliz y la hostia de la eucaristía y un escapulario, mientras que los del lado derecho, sostienen un impreso, seguramente del decretum de purgatorio, un rosario y una cinta.

En el segundo nivel se encuentra varios santos interceptores, cuya presencia se justifica por su patronazgo sobre las ánimas y acaso por una especial devoción del conde de Miravalle, entre ellos destaca en la parte central Santa Teresa, la gran reformadora de la orden del Carmen y a quien Dios le había hecho merced de sacar a las ánimas del purgatorio.

A sus pies, 2 angelitos muestran sus atributos: un libro, el bonete de doctora de la iglesia, una pluma y un tintero. Al lado derecho de la santa se encuentra San Francisco de Asís, también con un patronazgo sobre las ánimas por medio de la Archicofradía de la cuerda, y San Antonio de Padua, del lado izquierdo se encuentran San Pedro Nolasco, fundador de la orden de la Merced, la cual fue muy estimada por los condes de Miravalle y lo acompaña la figura de un santo que podría identificarse como San Francisco de Sales, también se puede observar que varios   ángeles sostienen sus atributos. Difuminados en unos segundos planos y dispuestos en forma de coro, los apóstoles complementan la riquísima iconografía de este nivel.

En la parte central del ultimo triangulo de esta composición señorea el cuadro de la Santísima Trinidad, y le acompañan en el extremo derecho San Juan Bautista y San Nicolás Tolentino, otro reconocido patrono de las ánimas del purgatorio, en el izquierdo San José patrono de la buena muerte y la Virgen María, principal intercesora entre Cristo y los hombres.

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