Hace un año, gracias a la campaña “Abriga un corazón”, conocimos la historia de Yareli Mendiola, una joven que con apenas 17 años luchaba contra una enfermedad terminal.
“Gracias por las cobijas, y más ahora que está haciendo mucho frío (…) que es grande ele apoyo porque mucha gente no tienen con qué cobijarse”, dijo Yareli.
Lamentablemente la salud de Yareli se complicó y perdió la batalla contra el cancer.
Derivado este trágico descenso, su madre Claudia se sumergió en una profunda depresión que terminó por quitarle la vida, 25 días después de la muerte de Yareli.
En el camino quedaron tres menores desamparados, dos hermanos de 15 y 9 años y la pequeña Estefany de tres años, hija de Yareli.
“Siento triste porque ella todavía se acuerda de su mamá y porque ella día con día ya sabe porque yo le cuento. Lloró y es que es bien lista, ella todo lo que oye, todo aprende y pues ella día a día pregunta y pues ya le decimos que su mamá ya está en el cielo y pues ya descanso porque también es un dolor fuerte que ella pregunte por su mamá y no esté”, explicó su abuela.
La abuela paterna de Estefany se hizo cargo de la menor, y aunque también vela por los dos hermanos que igualmente quedaron huérfanos, los recursos no son suficientes para su manutención.
“La gente que pueda y tenga el corazón de apoyarles con algo, pues estaría muy bien ya que sus hermanitos quedaron desamparados (…) pero si ocupan la ayuda para que puedan obtener un apoyo de la gente y pues que les llegará algo a ellos sería de gran bendición y pues ahí están viviendo en su casa solos y pues si ocupan la ayuda”, finalizó la abuela.
Cualquier aportación podría ser de gran ayuda para que los pequeños tengan la oportunidad de salir adelante ante esta complicada situación.
