
Don Humberto y sus engaños
Dicen las malas lenguas que mal se ve el secretario del ayuntamiento de Morelia, Humberto Arróniz Reyes, quien dijo que es totalmente falsa la información que en recientes días ha circulado en medios de comunicación, donde se involucra al director de comunicación social del gobierno local, Antonio Aguilera Espinosa “alias el pájaro”, por presuntamente orquestar una campaña de desprestigio hacia el gobierno del estado de Michoacán y varios personajes de la vida política del estado.
Fiel a su peculiar manera de negar la verdad, el jarocho negó que desde el teléfono celular del vocero de Morón saliera la solicitud para dañar a varios personajes, entre los que se encuentran el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, su coordinadora de comunicación Julieta López, Guillermo Valencia, además de políticos de Morena como Cristóbal Arias o Cristina Portillo Ayala.
Confundido en sus declaraciones, el polémico secretario del ayuntamiento de Morena no supo, no quiso o no pudo explicar varias dudas de los reporteros que escuchaban sus declaraciones.
Será bueno que Humberto Arróniz explique ¿cómo sabe él que las solicitudes para dañar a toda esa lista negra se hicieron a Alfredo Smith? ¡Ay don Humberto!, a sus años y se comporta como todo un novato. ¿A quién trata de engañar? ¿En serio piensa que puede seguir engañando a los morelianos?
Son varias preguntas las que el ex perredista no pudo responder. Ya que se presenten las pruebas ante la fiscalía don Humberto se va a enterar de la verdad.
Mientras son peras o manzanas los habitantes de Morelia ven como las autoridades que nos gobiernan están más preocupadas por dañar a sus adversarios que por resolver los problemas que a diario dañan a los habitantes.
Por cierto ¿ya se habrá dado cuenta el señor jarocho Humberto Arróniz que las cifras de inseguridad en Morelia van a la alza según varios observatorios ciudadanos?
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Los morelianos ya estamos haciendo nuestra la sabia frase que dice “No se puede vivir con la verdad en un mundo de mentirosos”.
Ni modo don Humberto Arróniz ya lo mordió de nueva cuenta la viborita feliz.