Los hechos ocurrieron la última semana de julio, cuando residentes de la calle Jesús García notaron un comportamiento extraño en sus animales; poco después, comenzaron a desvanecerse, salivar de forma excesiva y presentar espasmos, signos que alertaron a sus dueños de un posible envenenamiento.
Gracias a la intervención rápida de algunos cuidadores, cuatro de los perros sobrevivieron tras ser llevados a clínicas veterinarias; sin embargo, no todos corrieron con la misma suerte: cuatro canes murieron pese a los intentos por salvarlos.
Tras recabar testimonios y revisar cámaras de seguridad, las autoridades identificaron a un hombre como el principal sospechoso: Saúl Andrés “N”, de 48 años. Según las denuncias vecinales, el sujeto ya había expresado su molestia por los constantes ladridos de los perros y había amenazado con “tomar medidas”.
El sospechoso fue detenido por agentes de la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJES) y trasladado al CERESO de Nogales. Durante la audiencia inicial, el juez determinó que debía permanecer bajo prisión preventiva, mientras se formaliza el proceso judicial en su contra por crueldad y maltrato animal, delito que conlleva sanciones penales en Sonora.
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El caso ha generado indignación entre los habitantes de Nogales, quienes exigen penas ejemplares para quienes atenten contra la vida de los animales. Colectivos y asociaciones defensoras de los derechos animales también se han sumado a la denuncia pública.
“Estos actos no deben quedar impunes. No se trata solo de mascotas, son miembros de nuestras familias”, expresó una vecina afectada, quien perdió a su perrita de apenas dos años.
El caso ha encendido nuevamente el debate sobre la necesidad de fortalecer la legislación en materia de protección animal y de implementar campañas educativas que fomenten la convivencia responsable.
Fuente: Quinto Poder
