Ellos nacieron para volar, y libres como Michoacán, los voladores de San Pedro Tarímbaro (ubicado en Tlalpujahua) se avientan al vacío, con la intención de entregarte un espectáculo que disfrutarás.
Puedes acercarte con confianza, ten por seguro que no te vomitarán ni se caerán, pues están entrenados para disfrutar de lo que más quieren: sentirse libres, pues los cinco danzantes que participan buscan popularizar esta ceremonia que se realiza en la región mazahua.
Pero ¿sabes cuántas vueltas tienen que dar sin marearse? Aunque esto dependerá de la altura del tronco, por lo general son 40.
El tronco es llevado desde los bosques de Tlalpujahua y debe medir más de 20 metros, para poder alcanzar al cielo, y debe ser un encino u oyamel.
Toda esta tradición sigue siendo enseñada a las nuevas generaciones por eso hay una escuela a la que acuden los más pequeños para emprender el vuelo y tocar el cielo.
¿Qué tal, inscribirías a tus hijos?
