Continúa la estela de denuncias estudiantiles por acoso y abuso en la UMSNH
“Quiero contar la experiencia desagradable que tuve con el profesor Francisco J. al ser su alumna, que en este caso no es de acoso sino de malos tratos por ser una madre estudiante.
“El último semestre que me dio clase yo tuve a mi hija, quien se quedó internada unos días en el IMSS por complicaciones. El día que él aplicó uno de sus exámenes parciales me llamaron del hospital diciéndome que ya podía ir por ella, por lo que fui inmediatamente y no hice su examen. A la siguiente clase me dirigí a él para explicarle por qué no había podido realizar el examen y le pedía me lo aplicara dada la situación a lo que contestó: “¿y yo le hice al hijo o por qué debo tener consideración con usted?” A pesar de su contestación le insistí a lo que respondió: “no me interesa y tampoco se le ocurra traerlo a clases, déjeselo a quien se lo hizo o mejor vaya a atenderlo y ya no venga a clases”.
“Yo le contesté que seguiría yendo a clases, ya que estudiaba Letras por amor a ellas y no porque me mandaran a estudiar. A lo que contestó: “ah, bueno. Eso está por verse”. Y se retiró sin que yo le pudiera decir nada más.
“Posteriormente sí, me atreví a llevar a mi hija a clases ya que no tenía quién la cuidara. Ella comenzó a llorar y él dijo: “sálgase, por favor, ¿no ve que nos incomoda a todos?”
“Me salí y me senté en una banquita que está inmediatamente afuera del salón, y alcancé a escuchar que hizo comentarios como: “para qué abren las piernas si todavía no terminan la carrera”, “si van a tener hijos mejor quédense en su casa”.
“Estas palabras tuvieron un gran impacto en mí al grado de hacerme llorar de frustración y desesperación porque este señor no sabía ni le interesaban todos los esfuerzos y sacrificios que yo estaba realizando por estudiar la Licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas.
“A pesar de eso seguí yendo a clases, pero comencé a notar que me ignoraba cuando quería participar e, incluso, al pasar la lista de asistencia simulaba que nadie le contestaba cuando decía mi nombre, otras veces ni siquiera lo mencionaba.
“Sin embargo, no importándole mi esfuerzo por siempre asistir a sus clases (las cuales estaban plagadas de comentarios misóginos y en doble sentido) me reprobó, no asistió a aplicarme el examen extraordinario ni el adicional, por lo que tuve que repetir la materia.
“Nunca le pedí consideraciones especiales ni por ser mujer ni por ser madre, únicamente necesitaba su comprensión por un evento que no estuvo en mis manos y que esperaba que entendiera que no era opción elegir entre hacer su examen parcial o ir por mi hija que estuvo internada casi dos semanas y que por fin la podría tener entre mis brazos, estable, sanita: viva.
“No hay un punto de comparación entre estos dos sucesos, por lo menos por humanidad pudo entender.
“En el periodo en el que todo esto me sucedió, además de cursar la licenciatura en la Facultad de Letras, me encontraba estudiando en el departamento de Idiomas de la UMSNH, también cursaba el primer semestre de la maestría en Derecho en el posgrado de Derecho de la UMSNH (sin beca de CONACYT).
“Hacía de verdad un esfuerzo enorme por superarme, pensando en un mejor futuro para mi hija recién nacida y para mí.
“A pesar de ya contar con la licenciatura en Derecho no tenía trabajo, sólo de vez en cuando hacía algunos trabajos académicos y también salía recolectar botellas de pet y botes de aluminio estando embarazada y después con mi niña en brazos.
“Pasé frío, incertidumbre y hambre, cuando ésta era muy prolongada buscaba en la basura algún resto de comida que la pudiera mitigar por unas horas; cuando estaba apunto de quebrarme me repetía a mi misma: “es temporal, todo valdrá la pena”.
“Todos pasamos por circunstancias diferentes, la mía ya era lo suficientemente difícil para que alguien insensible y misógino la complicará aún más lastimándome con sus palabras y acciones.
“Además, me encontraba en una situación que les sucede a muchos: no poder alzar la voz porque no te creerán, y quien te cree no te va a respaldar por temor a las represalias. Era parte de ese sector que se tenía que quedar callado: los invisibles.
Es triste toparte con personas tan inhumanas y crueles como este señor que no se interesan por el alumnado más que para acosar, burlarse y maltratar”.
