Con 95 años y el corazón roto, continúa su labor el último de los primeros 11 locatarios del zoo de Morelia

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Como uno de los primeros comerciantes que se ubicaron en el parque zoológico Benito Juaréz de Morelia; a sus 95 años, Don José sigue manteniendo la chispa y la alegría a más de 50 años ofertando sus productos en las afueras del zoológico de Morelia.

Actualmente, las ganas de salir adelante y el amor por lo que uno hace han perdido el encanto para la mayoría, ya que las justificaciones para dejar de intentar y buscar un cargo para desempeñar sobran; sin embargo aún existen excepciones , como Don José, quien a sus 95 años y con el corazón partido por la perdida de su esposa sigue despertando cada mañana para llevar un plato de comida a su hogar.

Cada día de la semana, desde las 9 de la mañana el entusiasmo llena la cara de Don José, quien se coloca a las afueras del zoológico con su pequeño puesto de aguas y jugos para combatir la tardes calurosas que azotan a Morelia; siendo el último de los primeros 11 locatarios que colocaron sus puestos a inicios de los años 70.

“Me dedico aquí al comercio, tengo aquí 52 años en el parque, fui uno de los primeros que llegué yo aquí al parque cuando llegué yo aquí eran niñas 11 personas y de once quedo yo nomás, todos los puestos son segunda generación, ya los otros se fueron afortunadamente Dios me da licencia de seguir viviendo aquí”

La actividad del comercio, era algo que disfrutaba junto a su pareja María Elena, quien desafortunadamente falleció seis años atrás, dejando a don José con un enorme vacío, ya que más de la mitad de su vida la vivió acompañado del amor de su vida, quien le apoyaba vendiendo fruta su lado.

“Mi compañera pues se me adelantó, tengo seis años, voy a llevar seis años sin verla, que ya se fue pa siempre, me dejó con esto, vendía fruta pero como ya ando un poco mal de la vista me dedico a esto nomás, por cuestión de que no vaya a perder un dedo”.

Pese al vacío que alberga en su corazón, José recuerda con mucho amor y nostalgia a María Elena, teniéndola siempre en su mente y pegadita al corazón, pues con una pequeña foto de ella en su bolsillo izquierdo, sólo espera el momento en el cual pueda volver a verla y cantarle muy cerquita su canción favorita, que sólo al escucharla lo hace sonreír.

Además de todo el amor el amor que le rodea, don Josué vive con la esperanza de convertiste en un ejemplo de la fuerza y el amor que hay que tener tanto para el trabajo como para las personas; ya que su vida ha estado llena de historias, viendo cada uno de los cambios de Morelia, así como atravesando crisis económicas como la que dejó el confinamiento a causa de la pandemia.

“Mire, afortunadamente Dios nunca deja uno sin comer, uno que se queja de que hay, hay y hay y comiéndose lo que hay, porque digo, yo nunca dije hombre, qué mal está esto, haciendo la lucha, de cualquier modo uno se detiene, nomas que ahora la juventud de ahora pues que le pongan atención a la vida y no atención a las muchachas, todo se puede hacer con decencia, porque andar en la calle con la mujer y la muchacha , que se dediquen a andar en lo que sea menos a robar, porque eso no(…) me da gusto que haga estas cosas para que la juventud que venga atrás de mi, se dedique aunque sea no a pedir, en algo ha de servir uno en la vida pero habrá que servir, y lo digo llevo mis 95 años y afortunadamente no le pido a nada”.

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Así, con un esfuerzo de todos los días, y con la luz de su querida Elena, don José pasa los días de casa al trabajo, y de vez en cuando con un pequeño baile en alguna de las plazas de la ciudad, hasta que llegue el día en el que deje su lugar vacío pero al lado de su amor.

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