Opinión

Así como llegó, se fue: El caso del barco Betula

Así como llegó, se fue: El caso del barco Betula

Por: Estrellita Fuentes Nava

En estos días, con la llegada oficial de la temporada de huracanes en México, Bud en su paso por las costas de Michoacán se llevó consigo el buque tanque “Betula” de origen noruego, el cual encalló en el lugar en el mes de junio pero de 1993.

Inicialmente los pescadores y lugareños no permitieron que el artefacto se retirara en tanto la empresa no los indemnizara, pero con el paso del tiempo éste se convirtió en un punto atractivo para los turistas, así como en un banco de coral pero artificial; el problema ahora es que su colocación en el lugar no fue fruto de una planeación de política pública para favorecer el sector turismo del estado, sino más bien de la casualidad, por lo que con esta “desaparición” habrá dejado a más de uno pasmado e inquieto dada su función como atracción turística.

Esta situación nos lleva a volver a revisar lo que está sucediendo con las políticas para auspiciar el desarrollo del turismo en nuestras costas las cuales indudablemente son de una belleza sinigual, y que nada tienen que pedirle a sitios como Puerto Vallarta, Acapulco o Ixtapa, esta última la más visitada por los propios michoacanos pero que se encuentra ubicada en el vecino estado de Guerrero, a tan sólo una hora de distancia.

Visitar las costas de Coahuayana, Aquila y Lázaro Cárdenas sin duda es toda una experiencia paradisiaca: playas limpias, mar azul, gastronomía deliciosa y anfitriones muy cálidos y amistosos enmarcan el lugar. Tan atractivo es este sitio que en algún tiempo el propio ex Presidente Vicente Fox Quesada tenía planeado hace algún tiempo hacerse de unos terrenos costeros en esta zona (lo cual no es del todo confirmado si al final lo hizo o no), generando todo un escándalo mediático. El problema es que la falta de infraestructura hotelera y de carreteras modernas que conecten estas playas (más allá de la tristemente célebre autopista Siglo XXI mejor conocida como la “Autopista de la Muerte”), aunado al tema de la inseguridad no lo hacen por el momento un lugar tan atractivo para vacacionar, comparado con otros destinos turísticos.

Han transcurrido diversas administraciones federales, estatales y locales y las promesas e intentos por levantar esta zona han sido en balde. De hecho con el ambicioso proyecto de la Zona Económico Especial del Puerto de Lázaro Cárdenas bien podría caber un proyecto de gran calado que atraiga a los empresarios para el desarrollo de estas playas como polo turístico. Ojalá que alguien lo tenga en el tintero.

Pensar en nuestro desarrollo económico y turístico en Michoacán no puede ser a la luz de ocurrencias o de situaciones casuísticas como el hecho de que el Betula alguna vez haya encallado en nuestras playas, sino de una planeación con visión de largo aliento hermanando elementos como la atracción de inversión, el desarrollo social y la preservación del medio ambiente, ya que de no hacerlo, caemos en políticas endebles y que se las lleva el viento tal así como pasó a este buque, el cual así como llegó… así se fue.

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