La ruta del agua, México, Brasil y Senegal

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La ruta del agua, México, Brasil y Senegal

Por: Estrellita Fuentes Nava

Del 17 al 23 de marzo de este 2018 se llevó a cabo el 8º Foro Mundial del Agua en Brasilia, una iniciativa del Consejo Mundial del Agua (el máximo organismo no vinculante – internacional del agua), y en su evento de clausura la estafeta se pasó a la delegación de Senegal, donde se llevará a cabo la edición de 2021.

Los foros mundiales de agua son una reunión trienal en la que participan jefes de estado y de gobierno, representantes técnicos y ministeriales de diversos países, empresas y ONGs de diversa índole (tanto proclives como contrarias al Foro) para discutir diferentes temas en relación con el agua: desde la gestión de los recursos al calentamiento global, pasando por soluciones, la gobernanza, financiamiento y más. Hasta el momento, las sedes han sido en Marruecos (1997), La Haya (2000), Kyoto (2003), Ciudad de México (2006), Estambul (2009), Marsella (2012), Daegu y Gyeongbuk (2015) y en esta ocasión en Brasilia (2018).

El Consejo Mundial del Agua es una organización independiente formada por expertos en temas hídricos que busca soluciones a los problemas globales relacionados con el agua. Aunque ésta asegura que su financiación es independiente y sólo recibe fondos de la Ciudad de Marsella (donde se encuentra su sede), también recibe donaciones altruistas de organismos privados y gobiernos.

Los miembros de la organización de esta 8ª edición presentaron al cierre del evento los resultados obtenidos: el Ministro de Relaciones Exteriores, Reinaldo Salgado, informó sobre las actividades del Proceso Político de este foro, con énfasis en un simulacro de la Corte Internacional de Justicia para el Agua, al que asistieron miembros de tribunales supremos de seis países. El senador brasileño Jorge Viana reportó la presencia de 134 parlamentarios de 20 países. Torkil Clausen y Jorge Werneck, presidente y vicepresidente del comité del Proceso Temático, destacaron las 95 sesiones regulares más una especial, a la que asistieron mujeres. Las sesiones del Proceso Regional, de acuerdo con Irani Braga Ramos, vicepresidente del comité que trabajó en el tema, tuvieron una audiencia total de 6,765 personas, de 101 países.

Una nueva característica en la 8ª edición del Foro Mundial del Agua, fue la Aldea Ciudadana, a la que asistieron más de 100,000 personas, de las cuales 40,000 fueron niños. El Grupo de Enfoque de Sostenibilidad estuvo fuertemente representado por el sector empresarial privado y por las empresas de saneamiento.

Durante la ceremonia, la organización Charité Chrétienne Pour Personnes en Détresse (CCPD) (Caridad Cristiana para Personas en Necesidad), la cual brinda ayuda a individuos y grupos comunitarios a mejorar el acceso al agua potable y al saneamiento mediante la construcción y remodelación de instalaciones acordes con sede en Togo, recibió el Gran Premio del Agua de Kioto, el cual consistió en un equivalente a 18,000 dólares, que se utilizarán para implementar el proyecto y promover la gestión del agua en Togo.

Los críticos de este evento, denuncian que, a pesar de su formato incluyente y pro ecologista, el único objetivo es promover la privatización y comercialización de los recursos hídricos, pero en mi opinión personal ello sucede así. Tuve la oportunidad de formar parte del equipo directivo para la organización del foro que albergó México en el año 2006 y fue todo menos privatizador: se aseguró la participación de múltiples actores del sector académico y de la sociedad civil, usuarios de los distritos de riego, líderes de comunidades indígenas, niños, mujeres y jóvenes. También estuve en Estambul y en Marsella, y lo sucedido en esos foros reforzó mi idea.

Desafortunadamente este tipo de conferencias no son vinculantes porque no son un mecanismo oficial para formalizar los esfuerzos entre los países como las que se organizan a través de la plataforma de la ONU (aunque sus agencias sí participan). En realidad demuestran más el interés de los propios gobiernos y los actores públicos y privados por promover acciones y acuerdos a favor del agua, cuyos retos son globales y ampliamente compartidos.

Derivado del foro de México en el 2006 el país se benefició especialmente porque se puso en el reflector el recurso, moviendo a más conciencias a favor del agua, al punto que el Congreso federal amplió de manera significativa a partir de entonces los fondos para la infraestructura y programas que beneficiaron las coberturas de los servicios básicos de agua y saneamiento, entusiasmo que quizás ya se diluyó si tomamos en consideración el recorte al sector que se ha generado a través del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) en los últimos tres años. También la institución federal que tiene el mandato por la Ley de Aguas Nacionales vigente de administrar el recurso, la CONAGUA, amplió su visión del mundo y generó programas de intercambio técnico con diferentes países para mejorar sus prácticas e innovar en su tecnología. Todo ello auspiciado también con el financiamiento de organismos financieros internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco Mundial, y también las agencias de desarrollo como la Agencia de Cooperación del Japón (JICA), la Agencia Alemana de Cooperación (GIZ), la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo (AECID), y varias más, así como la asesoría permanente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Habrá que estudiar los pronunciamientos y resultados que arroje este foro de Brasil, y la próxima cita será dentro de tres años, cuando el Foro Mundial del Agua vuelva al continente africano, donde se originó, en Marruecos en 1997.

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