Interacción Forzada: cuando más no siempre es mejor

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La mejora de los entornos interactivos han sido la base del éxito de muchas industrias en línea; sin embargo, en medio de esta búsqueda de “cazar” usuarios, a veces se olvida que se debe entender las necesidades de su audiencia. 

No siempre convertir la experiencia de usuario en más interactiva funciona, sobre todo si se busca forzar a la interacción en plataformas donde no se necesita más.

El fracaso del streaming interactivo Interacción Forzada: cuando más no siempre es mejor

La mejora de los entornos interactivos han sido la base del éxito de muchas industrias en línea; sin embargo, en medio de esta búsqueda de “cazar” usuarios, a veces se olvida que se debe entender las necesidades de su audiencia. 

No siempre convertir la experiencia de usuario en más interactiva funciona, sobre todo si se busca forzar a la interacción en plataformas donde no se necesita más.

El fracaso del streaming interactivo

Fuente: Pexels

Más allá de los videojuegos, el entretenimiento en línea cada día busca que los usuarios interactúen más con su contenido, aunque esto no siempre es garantía de éxito. 

Las películas interactivas fueron un experimento de la plataforma de streaming Netflix. Productos como Black Mirror: Bandersnatch o Unbreakable Kimmy Schmidt: Kimmy contra el reverendo tuvieron una premisa que, a priori, lucía interesante: dejar que los espectadores decidan qué historia seguir.

Estas películas consistían en dejar que los usuarios decidan qué rumbo o acción debía seguir algún personaje en una escena determinada. Así, la historia podía tener múltiples desenlaces según los gustos de los espectadores.

No obstante, hubo un pequeño error de cálculo por parte de Netflix, la gente ve series o películas para dejarse llevar por la historia, no para tener que tomar decisiones como si fuera la vida real.

Aunque este pequeño experimento de Netflix se puede calificar como fracaso, nos sirve para entender algo: los entornos interactivos deben estar acordes con las demandas y las necesidades de los usuarios.

Entornos altamente interactivos: los juegos en línea

Fuente: Pexels

Una industria donde los entornos interactivos tienen posibilidades infinitas es la de los juegos en línea. Los primeros juegos de video, como Nought and crosses o Pong, eran muy limitados en cuanto a jugabilidad, aunque en su momento significaron una revolución en el mundo del entretenimiento, pues solo se podía hacer un comando mediante un joystick de una sola palanca.

Sin embargo, los juegos de la actualidad han evolucionado a tal punto que los usuarios pueden jugar en un mundo abierto con infinitas posibilidades, desde interactuar con el entorno u otros jugadores hasta personalizar por completo sus avatares.

Algo similar ha sucedido con los juegos de casino en línea, ya que han evolucionado hasta lo que son hoy en día. Desde juegos en vivo donde se puede interactuar con un crupier de carne y hueso hasta tragamonedas llenas de funciones especiales.

Tampoco debemos olvidarnos de los juegos de realidad mixta, como Pokémon Go, que permiten que los jugadores no solo se involucren con las acciones del juego, sino también que su entorno forme parte de ellas. ¿Acaso hay algo más interactivo que salir a buscar a la calle a un Pikachu con el celular? 

Infinitas posibilidades

La era digital está dando sus primeros pasos, aunque gatea a la velocidad de Usain Bolt. Por ello, pequeños experimentos como el de las películas interactivas de Netflix han servido para recordar una máxima: para que un negocio, digital o no, funcione, se debe entender a su audiencia.

Como usuarios, no siempre tenemos la necesidad de interactuar, a veces simplemente nos hace falta desconectarnos. Por suerte, gracias al Internet, tenemos posibilidades para todo: desde juegos tan interactivos como la vida real hasta plataformas para simplemente ver y disfrutar sin más.

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