Este jueves, madres y padres buscadores colocaron un sello de clausura simbólica en una de las entradas principales del Senado de la República. Su acto, más que una protesta, fue un grito de hartazgo frente a la negación oficial de la crisis de desapariciones en México. El detonante fue una reciente declaración del senador Gerardo Fernández Noroña, quien desestimó la existencia sistemática de las desapariciones forzadas en el país.
“Nos duele que desde el poder se niegue lo que vivimos cada día en el campo, entre fosas buscando a nuestros hijos. No venimos con banderas partidistas, venimos con el corazón en la mano”, expresó María del Tránsito, madre buscadora de Guanajuato.
La puerta 3 de la Cámara Alta quedó cubierta con fichas de búsqueda: rostros, nombres, datos. Cada uno representa una historia, una ausencia, un dolor que las instituciones aún no han querido reconocer plenamente. A lo largo de la cerca, los colectivos pintaron en grandes letras la frase: “Negar y ocultar es desaparecer”.
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Desde la Ciudad de México, Jalisco, Michoacán, Guerrero, Estado de México, Sonora, Morelos y Guanajuato, diversos colectivos de búsqueda se unieron a la acción, convocada por el grupo Glorieta de los Desaparecidos.
La exigencia fue clara: que el senador Noroña ofrezca una disculpa pública y que el Estado reconozca la dimenensión real de la tragedia. La protesta también apuntó a otras autoridades, incluyendo a la presidenta de la CDNH por minimizar la problemática, y reiteró su apoyo a la intervención del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU. Además, recordaron que desde 2017 han solicitado a la Corte Penal Internacional investigar al Estado mexicano por crímenes relacionados con desapariciones.
“No se trata de confrontar, se trata de reconocer. No hay solución sin verdad, y no puede haber verdad si desde el Estado se insiste en borrar las cifras, ignorar los testimonios y maquillar una realidad que nos desborda”, concluyó Jorge Verástegui, vocero de la Glorieta de los Desaparecidos.
Fuente: El universal
