En una noche mágica, justo en la víspera de la Noche de Reyes, el WiZink Center de Madrid se convirtió en el escenario de un encuentro histórico para el baloncesto europeo. El 5 de enero de 2024, el Real Madrid y Anadolu Efes protagonizaron un duelo de Euroliga que superó cualquier expectativa, culminando en una victoria épica del Real Madrid por 130-126 después de… ¡¡cuatro prórrogas!! Era un partido que ya de por sí partía con cierto morbo después de todo lo sucedido la temporada anterior, al que el Real Madrid llegaba como gran dominador de la competición y que prometía baloncesto de primer nivel, pero tras 60 minutos de juegos convirtió también en un festival de récords en la historia de la Euroliga.
Una noche de récords inolvidables
Aunque los récords colectivos fueron los más llamativos, también hubo actuaciones individuales que brillaron con luz propia y dejarán hueco en la historia. Dzanan Musa, del Real Madrid, se convirtió en el protagonista de la noche al anotar 40 puntos, la mejor marca individual de un jugador del equipo madridista en la Euroliga. Por el lado de Anadolu Efes, Shane Larkin escribió su nombre en los libros de récords al jugar 53 minutos y 11 segundos, el máximo tiempo registrado por cualquier jugador en un solo partido de la Euroliga. Además, la plantilla del Real Madrid logró otro hito, con tres de sus jugadores alcanzando o superando los 25 puntos en el mismo partido, un logro sin precedentes en la competición. Sin duda, un buen día para todos aquellos que predijeron un partido de muchos puntos en Betsson.
Un espectáculo que redefine el baloncesto europeo
Más allá de los récords y las estadísticas, este partido fue un testimonio del espíritu competitivo y la pasión por el baloncesto. Los equipos no solo batieron récords de anotación y duración, sino que también mostraron un nivel de juego que confirma que el nivel no para de subir y el estándar de exigencia en la Euroliga es cada vez más alto. Con un total combinado de 256 puntos entre los dos equipos, este partido superó el récord anterior de 232 puntos, estableciendo también un nuevo récord de anotación conjunta.
Este encuentro, sin duda, será referenciado y recordado en los años venideros como el partido de todos los récords, un hito en la historia del baloncesto europeo que tardaremos mucho en olvidar y probablemente aún más en superar.
¿Lo más curioso? Pese a la paliza física, los dos equipos confirmaron su enorme nivel solo dos días después, solventando con victorias sus respectivos partidos de liga.
