De piña, de leche, de zarzamora con queso, baguette de jamón y salchicha, son algunas de las delicias culinarias que ofrece un ciudadano oriundo de Cointzio a quien llamaremos José pues no quiso dar su nombre.
Todos los días, desde las 6:00 de la mañana, José toma el transporte y llega a Morelia para ofrecer sus ricas empanadas, camina hasta 10 horas seguidas para terminar con su mercancía del día, buscando obtener un ingreso.
-¿Usted los hace?
-Si muchacha, con estas manos tan lindas que Dios me dió.
-¿Desde que edad aprendió a hacer esto?
-Hace poco (sarcasmos) hace 10 años, ese es mi trabajo.
Su trabajo y su sustento, es la venta de empanadas, gracias a esto puede salir adelante económicamente hablando, pues a sus más de 60 años, es difícil encontrar trabajo en algún otro lado.
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La razón por la que no quiso compartir su identidad con nosotros es porque de parte del Gobierno local, le han puesto algunas trabas para vender sus empanadas, por ello pide puedan apoyarle a agilizar su trámite.
“Que me den el permiso de vender porque me perturban mucho los del Ayuntamiento, yo necesito el apoyo de alguien y ya fui a la oficina, hay esperanza que si pero a mí me gusta trabajar”.
“Pues aquí en el centro voy a andar siempre, es mejor aquí para mí, de pronto le doy por Camelinas, por Pipila, para todos lugares a vender mi pan, camino mucho, me gusta trabajar y me gusta caminar”.
Es destacable que todos los días José haga el pan al gusto mexicano y michoacano, para también deleitar el paladar de sus compradores, una herencia que su padre le dejó.
