Ya habían matado a su esposo cuando pagó el rescate; también la asesinaron
Justo Bautista Aburto y su esposa, ambos originarios de Xiutetelco, Puebla, viajaron hacia Veracruz porque él se dedicaba a la venta de fuegos pirotécnicos y comercializarían los productos en la ciudad de Pánuco, pero en ese lugar lo secuestraron y la pesadilla comenzó para su familia.
Le dijeron a la mujer de 31 años que debía entregar 400 mil pesos para obtener su rescate, los cuales logró reunir el pasado viernes, así que se trasladó a Tuxpan para hacer el intercambio; no obstante, ya habían matado a su esposo cuando pagó y terminaron por asesinarla también a ella.
Cuando llegó al lugar acordado en compañía de un familiar, los secuestradores recibieron el dinero y le dispararon en la cabeza, causando su muerte inmediata.
Las autoridades iniciaron una investigación para dar con los responsables, ya que posteriormente en ese mismo día, lograron encontrar el cuerpo descuartizado de Justo, el cual estaba en diversas partes de la colonia Florida en Pánuco.
Desafortunadamente sucedió como con otros casos de secuestro en los que exigen fuertes cantidades de dinero para “liberar” a las personas cuando realmente ya han sido privadas de la vida.
Fuente: Regeneración
