Las mujeres trabajadoras sexuales trans somos blanco fácil para los psicópatas: moreliana que casi pierde la vida 8 veces

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Han sido 8 ocasiones las que esta mujer casi muere a manos de hombres que la han torturado, violado, atado y casi asfixiado.

Pamela Cruz Orihuela, una mujer trabajadora sexual trans, originaria de Cuernavaca, Morelos, que lleva más de 25 años viviendo en la ciudad de Morelia, cuenta su complicada historia de vida, pues al dedicarse al trabajo sexual durante tantos años, se ha encontrado con hombres de todo tipo, y ha estado al borde de la muerte por 8 ocasiones a manos de algunos de ellos.

La mujer de 45 años de edad nos contó como es vivir en Morelia, dedicándose a uno de los trabajos más antiguos que existen y de los más estigmatizados por la población, teniendo aventuras increíbles y otras bastante desagradables.

“Es algo cruel el pisar el trabajo sexual, con el simple hecho de la primera vez que vendes tu servicio en términos sexuales, muy complicado en ese entonces por las redadas que se nos aplicaban”, mencionó Pamela Cruz.

Así mismo, mencionó que ella llegó a la ciudad con la esperanza de tener un trabajo “normal” y un sueldo quincenal, sin embargo, dice que aun en estos tiempos es muy difícil encontrar lugares donde les permitan trabajar, ya que en varios establecimientos, les piden, se corten el cabello y se vistan de hombres, porque eso es lo que son.

En este sentido, agregó que siempre la sociedad las violenta, debido a que muchas mujeres pasan en sus coches y se burlan de ellas, les hacen gestos, incluso algunos de los clientes que tienen las golpean, es por esta razón que nos contó como la última vez que un hombre la violento, pensó que sería la última vez que sobreviviría.

“Somos el blanco fácil del enfermo mental, he sido víctima de violencia por 8 veces que he estado en riesgo, los chicos que van a pedir sexo, eso deberían hacer nada más y no a violentar” agregó.

También nos contó como la última vez que sufrió de este tipo de maltratos, el hombre que casi la asesina, la ato de manos, jaloneo, casi le rompe las costillas, orino y golpeó a tal grado de dejarla completamente ensangrentada, todo porque el hombre quería desquitarse con ella pensando que era su madre y fue así que Pamela pudo entender la situación y accedió a hacer lo que quisiera él para poder salvar su vida.

“Me levanto, me quito la ropa a la fuerza, me estuvo abusando sexualmente desde las 2 de la mañana a las 5, era una tortura, me golpeó, me hizo lo que quiso, le pedí que parara, me dijo que dijera que yo era su mamá y solo fue ahí cuando pude escapar”, aseveró Pamela.

En cuanto a no denunciar esta situación, mencionó que ella tenía tanto miedo que prefirió no hacerlo, además que las autoridades correspondientes no hacen nada al respecto y prefirió dejarlo como una anécdota más de su vida.

Finalmente, invita a las personas a no juzgar el trabajo sexual y las mujeres trans, pues todos somos humanos y debemos de ser respetados por cualquier cosa.

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