Sus restos ya descansan en las grutas vaticanas
Este jueves, cerca de 50.000 fieles, lideres políticos y el papa Francisco, dieron el último adiós en el funeral solemne de Benedicto XVI.
Con un repique de campanas, el papa Francisco ofició una misa en la plaza de San Pedro de Vaticano y concluyó con el traslado de los restos mortales del pontífice en las grutas vaticanas para ser enterrado en la tumba que ocupó hasta su beatificación en 2005 Juan Pablo II.
Pese a que el papa emérito pidió que fuera una despedida sencilla y discreta, acudieron jefes de Estado y miembros de la realeza, clérigos de todo el mundo y miles de fieles.
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Ignorando los llamados al decoro al final, entre la multitud algunos sostenían pancartas o gritaban “¡Santo Subito!” (“¡Santidad ya!”), en una repetición de los cánticos durante el funeral de San Juan Pablo II en 2005.
El papa emérito, que falleció el 31 de diciembre a los 95 años, está considerado como uno de los grandes teólogos del siglo XX y dedicó su vida a defender la doctrina de la Iglesia.

Con información de El Financiero
