Correr, caminar, jugar, escribir, son actividades tan comunes, que nunca nos imaginamos no poder hacerlas; sin embargo la vida no es igual para todos, teniendo que aprender de una manera distinta a desarrollarse en este mundo; tal es el caso de Eduardo Palomares Guzmán de tan sólo 20 años de edad, quien por una descarga eléctrica perdió sus dos brazos y una parte de su pierna.
_“Yo sufrí un accidente con un cable de alta tensión en la azotea de mi casa, tenía cinco años en ese entonces ahorita tengo 20, hace 15 años; no sé si me afectó del todo porque como yo era muy pequeño se me facilitó mucho aprender de nuevo a hacer las cosas, pero si del principio es complicado, despertar en una cama y ver que ya no cuentan con tus brazos o tu pierna, y si fue un poquito complicado al inicio, pero ya después me fui adaptando”._
Siendo un alumno ejemplar, contando con una beca del cien por ciento en la Universidad La Salle, Lalo, como lo llaman sus maestros y compañeros de clase, nunca se ha dado por vencido, aspirando a terminar su carrera, además de seguir practicando fútbol, pese a los obstáculos o críticas que recibió de pequeño.
“Yo recuerdo como que me daba pena que yo sentía que no era yo, que iban a ver diferente pero no, siempre tuve un trato muy bueno en las escuelas, de hecho mis familiares estaban preocupados de que me fuera a hacer bullying; yo en mi cabeza no habla límites de que podía o no podía hacer hasta que los probaba, y recuerdo que estaba pequeño y le decía a mi papá que yo quería jugar fútbol, entonces el me lleva a diferentes lugares para meterme a un equipo; y yo recuerdo que le dijeron mi papá, podemos hablar con usted y él de sí, y alcancé a escuchar que le dijeron, no es que su hijo no va poder jugar futbol y yo ahí me desmotivé mucho, porque se siente muy feo que te digan que pueden y que no puedes hacer”.
Aún, frente a cada uno de estos obstáculos, Lalo se mantiene motivado a realizar cada una de sus actividades, yendo a la escuela, saliendo con sus amigos, practicando deporte y sobre todo, con una sonrisa en su cara, que motiva a más de uno a no dejar de lado sus metas.
“De hecho a mi muchas veces se me va la onda si tengo una discapacidad o no y tiñen a mis amigos, es de ay perdón, en cosas así comentarios, pero siempre he tenido así como mucha energía, siempre me gustó hacer de todo”.
Sin embargo, Eduardo, teme que todos sus sueños se vean truncados, ya que la prótesis que utiliza se ha desgastado por el paso del tiempo, provocando dolor al caminar; pues la fundación que lo apoyaba, lo dejó de lado al cumplir la mayoría de edad, y así por cuestiones económicas le es difícil comprar estos aparatos que tienen un valor de hasta 16 mil pesos.
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“Hasta el momento no habíamos gastado absolutamente nada porque la fundación nos cubría todo si es un poco caro la verdad, al menos para mi situación económica, el liner tiene un costo de 16 mil pesos y tiene una duración de seis meses a un año;es un estrés porque por ejemplo ahorita no estoy yendo a jugar porque siento que se puede romper o la puedo dañar más y eso me impediría seguir viniendo a clases y eso me atrasaría, si es un estrés constante”.
Con la ganas de salir adelante, Lalo y sus amigos han difundido a través de las redes sociales su cuenta bancaria con el número 4152313995811374 en el banco BBVA, esperando un apoyo por parte de la ciudadanía para que pueda lograr sus suelos, dejando en claro, que los límites sólo están en la mente.

