Con más de 25 horas a la semana tocando sus canciones; nada detiene la voluntad de Antonio para lograr ser un buen músico y pese a que sus padres no lo aprueben, su sueño por triunfar lo lleva todos los días a tocar al centro de Morelia.
A sus 21 años de edad, Antonio Medrano sale de la zona sur de Tarímbaro hacia el centro de Morelia con un viaje que dura alrededor de una hora diaria para tocar cada una de sus canciones; y así triunfar como un gran exponente de la música, además de pagar sus gastos escolares.
“Llego aproximadamente entre las diez y las 11 de la mañana y aquí en este lugar estoy hasta las dos o tres, depende de cómo esté el flujo de gente, ahorita estoy lo que coloquialmente se conoce aquí entre los músicos como huesear, que es lo que tocar para recibir un par de monedas”.
Y pese a los días malos, en los que a veces reúne dinero tan solo para poder regresar a casa, Antonio sigue en pie de lucha, tocando con su violín.
“Pues para empezar comer, sobrevivir, mantenerme, pues es para mantenerme básicamente porque pues está muy peleado ahorita y mantener el ritmo de vida de un músico, o sea crecer, para crecer ocupo equipo, y así que digas muy bien como músico pues no, no me va”.
Pese a no contar con un apoyo por parte de sus padres, Antonio permanece en la lucha para que su talento sea reconocido no sólo en la capital michoacana, sino en el resto de la entidad y el país; ya que en esas tardes tristes y solitarias que se encuentran en la ciudad, Antonio prepara su violín para inundar con notas de alegría a la bella Morelia.
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“Lo hago yo todo solo, tengo que comer por aquí cerca; mi familia pues no no creo, no está muy de acuerdo pues no está tampoco muy cerca para saber cómo me va, que no te pueden comer una canción aunque a veces sí te puedes comer una canción, pero pues no están, tal vez ya lo aceptaron pero no hay apoyo”.
