Norma Lucía Piña Hernández, con una trayectoria judicial, especialista en Derecho Penal, Constitucional, Administrativo y Agumentación Jurídica, y doctorada en la División de Estudios de Posgrado de la UNAM, Yazmín Esquivel Mossa, con trayectoria profesional en el servicio público, doctora en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y la Anáhua y especialista en Derecho Aministrativo, Fiscal y Sistema Financiero, Loretta Ortiz, jurista y pionera en materia de derecho internacional, por su postura ante las violaciones que sufren los migrantes y Margarita Ríos Farjat, la más joven de las ministras, poeta con afinidad a los criterios liberales y quién rompió la de 25 años en los que no había más de dos mujeres en el pleno en 2020, son las cuatro ministras que ejercerán en La Suprema Corte de Justicia de la Nación, conformando por primera vez en la historia el mayor número de mujeres que convergen en el pleno.
A pesar de que la presencia de las mujeres en ámbito jurídico del país representa un gran avance ante los estándares machistas que han liderado las instituciones jurídicas a lo largo de la historia, estos prejuicios siguen pretendiendo quitar mérito y reconocimiento a la trayectoria de las ministras dentro del sistema.
Tal es el caso de Yasmin Esquivel, que ante su postulación como candidata a suplir a la ministra en retiro Margarita Luna Ramos, fue cuestionada por ser esposa del empresario José María Riobóo, quien fuera cercano al presidente Andrés Manuel López Obrador. O Loretta Ortiz, que enfrentó señalamientos por estar casada con el fiscal electoral José Agustín Ortiz Pinchetti.
Estos escenarios siguen dejando ver que el terreno para las mujeres aún es complicado a pesar de la experiencia y preparación, sin embargo, la visibilidad en los espacios sigue representando la oportunidad de reiterar los conocimientos que las representen y reconozcan en su individualidad profesional, y dejar de ser la esposa de.
Con información de El Universal.

