Los actos de corrupción administrativa, los cuales son mejor conocidos como “mordidas”, son un grave problema para la población que trata con los agentes de seguridad y servidores públicos, pues cada día son reportados 18 mil 497 casos de corrupción en el país, equivalente a 771 casos por hora o 13 por minuto.

Incluso durante el segundo semestre de 2021, el 2.9 de personas mayores de 18 años reportaron 3 millones 403 mil 581 actos fueron víctimas de corrupción por parte de elementos de seguridad o burócratas, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) la cual fue realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En las cifras se muestra que la clásica mordida es más frecuente el acto de corrupción en el país, debido a que las personas afectadas estaban realizando algún tipo de trámite, pago o solicitud de servicio en oficinas públicas o con las autoridades de seguridad pública por incidentes de tránsito, infracciones, detenciones por peleas y faltas a la moral.

Sin embargo, el director de Transparencia Mexicana, Eduardo Bohórquez, indicó que la corrupción administrativa no se relaciona con el desvío de dinero, ni mucho menos del alto número de incidencias que existen en nuestro país generando una suma importante de dinero, la cual es difícil de rastrear.

“Hay la idea de que la corrupción administrativa es una forma pequeña que la corrupción y no hay nada más falaz que eso. Los policías de tránsito operan en red, se reparten polígonos, perímetros, hay zonas en donde tienen que hablar con su superior jerárquico y es una estructura piramidal, es una forma de gran corrupción, nada más que está estructurada a partir de pequeños sobornos. La corrupción que afecta a los hogares se mide en millones de casos, la única diferencia es que vas transacción, familia por familia, persona por persona; pero si lo sumas no es un tema menor. De hecho, las formas de corrupción administrativa, en muchos casos, están conectadas con las grandes ruedas de corrupción administrativa, en muchos casos, están conectadas con las grandes ruedas de corrupción o macrocriminalidad”, detalló Bohórquez.

Ante dicha situación, las cifras arrojadas por el Inegi muestran un problema de confiabilidad que arrastran los cuerpos de seguridad pública, pues de 4.9 millones de personas que estuvieron en contacto con algún agente, el 46.6% comentó que había padecido algún tipo de extorsión por parte de la polícia.

Por otro lado, la ENSU especificó que por lo menos 1.1 millones de mexicanos fueron víctimas de algún acto de corrupción por parte de trabajadores en oficinas de gobierno para realizar los pagos de impuestos o para agilizar algún trámite entre el mes de junio y diciembre del año pasado.

Fuente: Grupo Milenio.