Los trabajos que dejan una remuneración económica son cada vez más escasos para el ciudadano moreliano, pero para Francisco Javier Reyes Peña, tecladista de la capital michoacana, es un estilo de vida que se recompensa con una cooperación que la gente quiera dar.

Batería, bajo, guitarra, percusión y tololoche son los instrumentos que lo cautivaron desde los 8 años cuando descubrió su gusto por la musica, pero fue el teclado quien lo empujó a pasar de puesto en puesto, en donde le den oportunidad de tocar y ganarse unos cuantos pesos.

“Estamos desde como a las 9:30 o 10 a 4 de la tarde. Uno no tiene horario, a veces es más temprano a parte de que se tienen que trasladar uno a los lugares”

Don Javier empuja a su triciclo y acompañado de su hijo, su fiel compañero, buscan llevar el pan a la mesa de su hogar con su teclado, una bocina y una sombrilla para taparles el sol.

“Llevo 10 años con el teclado, es mi herramienta de trabajo y aquí, con tanto polvo pues se ensucia todos los días pero tengo que cuidar mi teclado porque es mi única herramienta para trabajar”

A don Javier solo le bastó con observar, escuchar y practicar.
Un oficio que no requirió ningún estudio, curso o preparación lo ayudó a brindar armonía a los ciudadanos morelianos.