Dicen las malas lenguas que el ex polémico diputado Javier Estrada, está decidido a secuestrar al Comité Directivo Estatal de Acción Nacional y ya planea, a como dé lugar, imponer a una incondicional en la silla de la dirigencia estatal del PAN.
A decir de varios militantes de albiazul, el legislador plurinominal Javier Estrada se va a llevar al barranco a María del Rocio Cabrera Hermosillo o “cuquita” como le apodan sus amigos.
Los panistas de corazón no olvidan que el pasado 17 de marzo, en la pasada legislatura, el diputado Javier Estrada Cárdenas fue removido de la coordinación de los diputados del PAN en el Congreso de Michoacán, luego de que se filtró un audio en el que el legislador dijo que con el dinero público se puede gastar en prostitutas.
Además de ser retirado de la jefatura de la bancada, Estrada debió tomar un curso de sensibilización y perspectiva de género.
Tras la filtración del audio en redes sociales, Marko Cortés, dirigente nacional del PAN, informó que el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) solicitó que Estrada fuera removido del cargo de inmediato.
“En congruencia a nuestros valores y principios como el respeto a la eminente dignidad de la persona, en Acción Nacional no podemos permitir por parte de nuestros militantes, legisladores, funcionarios, ni dirigentes, comentarios misóginos ni machistas”, señalaba el PAN en un comunicado.
El audio que motivó aquella sanción corresponde a la grabación de una reunión llevada a cabo en noviembre de 2019, pero después filtrada a la opinión pública. En ese entonces, Estrada presidía la Junta de Coordinación Política del Congreso local.
En el audio se escuchaba al diputado molesto con observaciones de la Auditoría Superior de Michoacán (ASM). Por ejemplo, Estrada afirmó que el titular de la ASM era su empleado y se quejó de que fiscalizaran los recursos del Legislativo.
“Yo propongo la destitución del auditor. Es que no puede tratarnos como cualquier hijo de vecino; somos sus patrones le guste o no le guste, y es una manera de chantaje”, dijo en tono molesto.
El comentario que llevó a sus propios compañeros de partido a exigir su remoción y acusarlo de lenguaje misógino fue este: “Son mamadas… yo me puedo gastar el dinero con quien yo quiera, hasta con putas, y no tiene por qué él estar condicionando”.
Parece increíble que a menos de un año del penoso incidente, a los panistas de Michoacán se les pida que voten por Cuquita y Javier Estrada para, según ellos, unir a los panistas de la entidad y llevarlos con camino al éxito.
Ni modo ya los mordió la viborita feliz.
