Oclocracia; turbas enfurecidas en Hellstar Remina
Por Lía Gutiérrez
Recuerdo cuando en una de mis clases de la asignatura de clásicos de la literatura universal, escuché por primera vez la palabra “oclocracia”. El profesor estaba hablando sobre Platón y cómo era que este rechazaba la democracia, para él una mayoría podía equivocarse también.
Después de esto, comenzamos a conversar y a poner ejemplos sobre algunas formas de ejercer la oclocracia, como cuando una muchedumbre enfurecida acusa de robo o algún otro delito a un ciudadano inocente, lo atan y torturan para finalmente linchar.
Este tipo de sucesos casi siempre inician por un rumor esparcido entre las masas ignorantes y manipulables. Sus acciones se mueven por el rencor y sin ir en busca de la verdad, lo creen. Inmediatamente no pude no pensar en algo que leí y de lo que hablaré más adelante, pero primero una definición.
Bueno, seguramente se preguntarán qué es la oclocracia. Para ser más fiel a la definición, tomaré una de la enciclopedia de la política: << La palabra proviene del griego ochlokratía, de ochlos que significa “turba” o “multitud” y de kratos que significa poder, gobierno o dominación. Pero la palabra tiene connotaciones de desorden, tumulto, irracionalidad, incompetencia, insipiencia, irresponsabilidad y degradación del ejercicio del mando político. >>
El primero en utilizar este término fue Polibio quien decía que la oclocracia era una desviación de la democracia, el gobierno impuro y abusivo de la turba.
Ahora que se sabe un poco más de lo qué es la oclocracia puedo hablar de lo que pensé con la comparación del profesor. Me resultó familiar ese tipo de multitud cegada que era capaz de asesinar por la furia que les provocaba una idea irreal que se había sembrado en sus mentes. Había visto eso en un manga que leí hace algunos años, Hellstar Remina.
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El astrónomo Oguro, descubrió un agujero de gusano por el que pasó un planeta al que nombró igual que a su única hija, Remina. El planeta Remina se movía a una velocidad similar a la de la luz, lo extraño no era solo la rapidez de su trayecto si no también el hecho de que todos los cuerpos celestes con los que tenía contacto desaparecían.
De pronto el planeta Remina comenzó a dirigirse hacia nuestro sistema solar y con esto, todos sabían que también terminaría destruyendo a la Tierra.
Las personas comenzaron a creer que Oguro y Remina habían “llamado” al planeta para conseguir tanto el premio nobel como la fama en el mundo del espectáculo. Las sospechas de que todo era su culpa solo comenzaron a crecer más por las similitudes que compartían además del nombre, como la edad, se pensaba que estaban relacionadas y que de alguna forma una atraía a la otra.
Como es normal, todos en el mundo comenzaron a llenarse de terror al saber que el fin era inminente. No tenían a donde huir, lo único que les quedaba era esperar a ser devorados por otro planeta.
Aunque no podían hacer nada para evitarlo, no podían quedarse de brazos cruzados. El caos comenzó a apoderarse de todo cuando las personas no podían evitar sentir más que angustia y pánico.
Lo único que se les ocurrió fue iniciar una serie de sacrificios públicos para ofrecerlos al planeta Remina con la esperanza de que se detuviera.
Lograron asesinar a Oguro y a otros, después comenzaron con la persecución de la Remina humana. Al final no logran su cometido y la tierra es devorada por el extraño planeta.
En lo personal, la actitud y las acciones irracionales de los seres humanos que se mueven como rebaño y que han sido contaminados por una idea errónea hasta convertirse en una horda, causa más temor que la propia destrucción originada por un ente característico del horror cósmico.
